EL
CATEQUISTA. IDENTIDAD Y FORMACION.
Sotomayor
en primera instancia formula la identidad del catequista y, como primer momento
presenta los distintos niveles de responsabilidad catequética:
- El
de base.
- El
del nivel de los agentes intermedios.
- Los
expertos y responsables superiores.
Definiendo
a los catequistas de base como los responsables de sectores de práctica
catequética en las comunidades cristianas, como por ejemplo, los catequistas
que se encuentran en las parroquias de la diócesis, que por lo general están
encargados de transmitir los estudios sistemáticos de los sacramentos de
iniciación cristiana: primera comunión y confirmación. Catequistas a los cuales
Juan Pablo II les dirige las siguientes palabras de agradecimiento: “En nombre de toda la Iglesia quiero dar las
gracias a vosotros, catequistas parroquiales, hombres y, en mayor número aún,
mujeres, que en todo el mundo os habéis consagrado a la educación religiosa de
numerosas generaciones de niños.” Y añade: “Vuestra actividad, con frecuencia
humilde y oculta, mas ejercida siempre con celo ardiente y generoso.”[1]
Son hombres y mujres de buena intención que, respondiendo al llamado que Dios
les hace, se lanzan con ojos cerrados a educar a los niños y niñas de las
comunidades parroquiales; sin embargo, se encuentran en esta actividad pastoral
que ellos realiza luces y sombras, las cuales Emilio Alberich Sotomayor expone
más adelante en el subcapítulo numero 2.1 pues en palabra de él dice: “en las declaraciones de la jerarquía se
pondera la importancia y urgencia de la formación y se manifiesta la
participación de laicos y por el boom de los catequistas en las últimas
décadas. Pero hay que reconocer que la realidad efectiva queda muy lejos de
corresponder a los deseos declarados. La práctica de la formación, no obstante
muchos loables esfuerzos, no parece estar a la altura del desafío de la
situación actual.”[2]Esto
que dice Sotomayor es un realidad constante en las parroquia y centros
catequéticos de la diócesis, pues, se puede observar fácilmente personas con
muy poca formación en algunos de los tres rasgos del catequistas, por ejemplo,
catequistas, animadores o acompañantes de catequesis con una vida cristiana cuestionable,
una vida que no respalda lo que enseñan a los niños, por el contrario, todo el
mensaje transmitido queda totalmente desfigurado por la poca coherencia de
vida.
También
se puede percatar catequistas que no conocen la doctrina católica y entregan
entonces mensajes tergiversados del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y por
lo tanto no viviendo la catequesis cristocéntrica de la que habla la IV
Asamblea general del Sínodo de los Obispos y que el Beato Juan Pablo II también
la definía como: “el cristocentrismo
significa que, ella se transmite no por la propia doctrina o la de otro
maestro, sino la enseñanza de Jesucristo, la Verdad que Él comunica o, más
exactamente, la verdad que Él es (Cf. Jn, 14,6)” realmente en la catequesis
no están enseñando a Cristo, pues, para enseñar a Cristo es necesario sobretodo
conocerlo a Él y, si no se conoce su doctrina, su mensaje, su persona ¿a quién
se está enseñando?.
Por
último el rasgo del “saber hacer” en
éste punto si que se encuentran deficiencias, porque, las catequesis en vez de
ser un momento agradable a los pies del Maestro se ha convertido en reuniones
sosas que desmotiva a los niños, adolescentes y adultos. Las metodologías no
son las mejores, son las mismas de siempre, una memorización de doctrinas y
formulas. Se siguen implementando entonces los mismos métodos teniendo a la
mano muchas posiblidades tecnológicas; ¿Cuándo se ven en las parroquias
catequesis hechas con las TICs? Si se encuentran es en muy pocas.
Dejando
abierto un mundo de sombras que se constatan fácilmente, es de vital
importancia hacer un alto en el camino e
implementar los puntos de formación que Sotomayor propone para las exigencias
de la formación, basándose él en el Directorio General de la Catequesis, V
Parte, cap. II; y en el CAL cap. 10.
8 comentarios:
que la formación de agentes sea el camino que necesita la iglesia hoy, y transmitiendo nuestra fe.
Continuemos orando al Dios para que mas personas se comprometan a una experiencia de fe y de anuncio gozoso de la Buena Nueva. Y comprometamosnos a dar y a recibir una adecuada formación para esta importante labor en la Iglesia.
El catequista debe transmitir con amor lo que le ha sido enseñado para el bien de los hijos de Dios
esa es la catequesis que necesitamos!!
MUY BIEN
estamos en el caminar con cristo como simples catequistas de base, pero si alanzamos una mayor imitación de Cristo podremos ser unos expertos y superiores del mandato que quiere Dios para con nosotros.¡animo!
Este tema abordado en la catequesis es muy bueno y nos vislumbra la coherencia de vida del catequista
no hemos de quedarnos a que las gentes nos lleguen , si no a salir por ellas, ya que es nuestro deber por mandato evangélico de cristo, id por todo el mundo y haced discipulos míos.
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